Baja en talento, alta en entusiasmo
“Zoe, tienes que ver este vídeo. Mira, ¡mira!» Acabo de entrar en nuestra habitación y Ryley me pone su móvil frente a la cara, riendo con tanta fuerza que parece que hasta le podría doler. Siempre se ríe como así, con los ojos cerrados y un sonido explosivo. La he oído desde el otro lado…